Podemos
definir el aprendizaje autorregulado como un proceso activo en el cual los
estudiantes establecen los objetivos que guían su aprendizaje. Este aprendizaje
autorregulado responde a una concepción del aprendizaje centrada en los
componentes cognitivos, motivacionales y conductuales que proporcionan al
individuo
la capacidad de
ajustar sus acciones y metas para conseguir los resultados deseados teniendo en
cuenta los cambios en las condiciones ambientales.
Las características
fundamentales de estos alumnos que se autorregulan manifiestan que éstos
participan activamente en su proceso de aprendizaje estratégico orientado hacia
unas metas establecidas.
Es decir, esta idea quiere decir que el aprendizaje
autorregulado permite que el alumno tenga estrategias, voluntad y motivación
para planificar su autoaprendizaje. Así el alumno fomenta su competencia de aprender a aprender y su autonomía personal. De este modo,
partiendo de su propia experiencia, el alumno es capaz de desarrollar la
capacidad de conocer la utilidad de una u otra técnica para su autoaprendizaje.
Para lograr esto son necesarios dos elementos clave:
estrategias y voluntad.
En este proceso el alumno necesita también de
alguien que le asesore y que regule el proceso de autoaprendizaje del discente;
papel que corresponde al profesor. Este
ultimo ira dejando progresivamente mas espacio de libertad y de decisión a sus
alumnos. Asimismo, se necesita de unas
guías y de un contexto que facilitan el autoaprendizaje.
A su vez, el alumno tiene que seleccionar, aplicar y
controlar una estrategia en el aprendizaje que quiere lograr y para ello
necesita de autocontrol y autoconciencia, es decir, de los términos que
componen la metacognición, como objetivo a lograr por el alumno. Esto es básico
para poder lograr que su rendimiento y su trabajo lleven al éxito académico.
Para favorecer este proceso de aprendizaje en los niños
hay una serie de factores que nos pueden ayudar. Por ejemplo, un aula amplia y
luminosa con suficientes recursos didácticos: libros, juguetes, puzles,
posters, pizarras digitales interactivas… de manera que llamen la atención e
interés de los niños para que aprendan de un modo divertido, como si aprender
fuera un juego.
Una actividad adecuada podría ser ir pegando en
distintos posters que representan diferentes entornos naturales las pegatinas de
animales correspondientes a dicha clasificación. Es decir, un poster que
represente una granja, e ir pegando las pegatinas de animales de granja. En el
entorno del mar, animales marinos, etc. Así, los niños verían el aprender como
un juego.
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